En invierno la casa aprovecha la luz solar que entra por las paredes orientadas al sur. En verano, un “segunda piel” la protege del exceso de calor y ofrece un sistema de ventilación natural para enfriar por las noches el edificio completo.

En invierno la casa aprovecha la luz solar que entra por las paredes orientadas al sur. En verano, un “segunda piel” la protege del exceso de calor y ofrece un sistema de ventilación natural para enfriar por las noches el edificio completo.